Producción ecológica
Un árbol longevo y singular
El castaño es un árbol de gran longevidad, corteza gruesa y raíces extensas y robustas. Florece entre mayo y julio, y sus erizos maduran entre septiembre y noviembre, dejando al descubierto las castañas.
Plantación: cuidado desde la raíz
La plantación se realiza entre noviembre y febrero, con hoyos profundos y marcos de 10×10 m. Utilizamos plantones de castaño bravío local o clones resistentes a la tinta, siempre con pasaporte fitosanitario, y aplicamos riego y protección frente a la fauna silvestre durante los primeros años.
Injerto: la clave de una buena cosecha
Injertamos variedades seleccionadas sobre patrón de castaño bravío al inicio de la primavera, cuando la savia comienza a moverse. Conservamos también un porcentaje de pies bravíos sin injertar para favorecer la polinización natural.
Poda: formación y sanidad del castañar
Realizamos podas de realzado en los árboles jóvenes y de formación y sanitarias en los adultos, siempre con las máximas garantías de seguridad en los trabajos en altura.
Un manejo del suelo respetuoso con el ecosistema
Evitamos el laboreo mecanizado, que empobrece el suelo, favorece la enfermedad de la tinta y reduce la biodiversidad. Apostamos por el desbroce selectivo, que protege el terreno de la erosión y conserva la flora y fauna del castañar.
Fertilización natural y aprovechamiento de restos vegetales
Priorizamos la fertilidad natural del ecosistema y, cuando es necesario abonar, usamos fertilizantes orgánicos, aplicados según análisis previo del suelo. Los restos de podas y desbroces se trituran e incorporan al terreno como nutriente natural, reservando la quema solo para material infectado.